De la Xiaomi Mi Band a la Smart Band 8, así evolucionó la pulsera deportiva de referencia

abril 18, 2023

De la Xiaomi Mi Band a la Smart Band 8, así evolucionó la pulsera deportiva de referencia

En un evento bastante extenso, Xiaomi ha presentado varios dispositivos. Hemos conocido todos los datos del impresionante Xiaomi 13 Ultra, tenemos las nuevas Xiaomi Pad 6 y nuevos televisores. Sin embargo, si algo siempre llama la atención, es la ‘pequeña’ del ecosistema, la Xiaomi Smart Band.

Tocaba una nueva generación y, como era de esperar, han mostrado la Xiaomi Band 8. Todavía no tenemos datos sobre su llegada a nuestro territorio, pero  sabemos que monitoriza un montón de deportes y, además, cuenta con un diseño renovado. Vista la pulsera, hemos preparado un recorrido en el que vamos a repasar la evolución de la Xiaomi Band, desde el primer modelo sin pantalla hasta la nueva adición que se ha convertido en un complemento de moda.

Xiaomi Mi Band – Básica, no se necesitaba más

Puede que no lo recuerdes, pero la primera Mi Band era extremadamente simple. Por no tener, no tenía ni pantalla y para ver cualquier medición había que ir a la aplicación móvil. Eran otros tiempos y, de hecho, había que comprarla de importación porque Xiaomi todavía no operaba en Europa.

Xiaomi Mi Band 1S

Lo que sí tenía, y la hacía interesante, era certificación IP67, así que era muy resistente al polvo y al agua. Además, la revisión de esta primera generación llegó en 2015 con el nombre de Mi Band 1S e incluyó un pulsómetro, el clásico de pulsos verdes que ahora vemos en todos los wearables, aunque con un uso muy limitado.

No podía medir el pulso de forma constante y, para hacer mediciones puntuales, debíamos ir a la aplicación y tomarnos el pulso “manualmente”. Costaba unos 27 euros, un poquito más que los 19 euros de la primera versión y pesaba apenas 5,5 gramos. Era extremadamente sencilla, pero también fue el modelo que lo empezó todo.

Xiaomi Mi Band 2 – Empezaron con el diseño icónico

Lanzada en 2016, y todavía sin poder comprarse en Europa de forma oficial, la Mi Band 2 fue la primera que incluía pantalla. Era muy pequeñita, un panel OLED de 0,42 pulgadas y era en blanco y negro (bueno, puntos verdosos, más bien), pero cumplía su papel.

La batería crecía de los 45 mAh a los 70 mAh debido al mayor consumo de la pantalla y el peso también aumentó a los 19 gramos, pero seguía teniendo una autonomía genial y, contaba con el sensor óptico para la frecuencia cardíaca.

Tenía detección de giro para encender la pantalla, pero no había regulador de brillo y la medición del pulso era idéntica a la de la Mi Band 1S, por lo que seguía sin ser muy útil. Pero oye, está claro que marcó el camino en lo que a diseño se refiere.

Xiaomi Mi Band 3 – Reemplazaron el botón por una zona táctil y mejoraron la resistencia

La Mi Band 3 se tenía que seguir comprando de importación al principio (debo decir que fue mi primera Mi Band) y, para mí, es el mejor modelo junto a la Mi Band 4. Arreglaron varias cosillas de las generaciones anteriores y teníamos más batería -110 mAh-, más pantalla -0,7 pulgadas- y, sobre todo, medición continua del ritmo cardíaco.

Era mucho más válida que sus antecesoras para la práctica deportiva y, además, se podía nadar con ella mientras te tomaba el pulso. No era extremadamente precisa en esa tarea mientras estaba en el agua, pero era mejor que nada. Lo que seguía siendo un engorro era tener que sacar la cápsula de la correa para cargarla.

Xiaomi Mi Band 4 – Y por fin llegó el color

En 2019, por fin, Xiaomi actualizó su Mi Band co una pantalla a color. Se trataba de un AMOLED de 0,95 pulgadas que se veía francamente bien. Era bastante más grande que la de la Mi Band 3 y, además, el color hacía que fueran como la noche y el día. Y sí, también mejoraba la lectura de notificaciones, algo que llegó con la Mi Band 3.

Tenía monitorización continua del ritmo cardíaco, el botón era capacitivo (como en la versión anterior) y se notaba un verdadero salto respecto al modelo anterior. Valían las correas de la generación anterior, era IP68 y la aplicación Mi Fit también mejoró, pero seguía habiendo puntos flacos como un brillo no muy alto (aunque regulable) y el seguir teniendo que sacar la pastilla de la correa para cargar el dispositivo.

Y algo que molaba mucho era que empezaron a llegar las esferas personalizadas, genial para dar un toque diferente a tu pulsera.

Xiaomi Mi Band 5 – Una pantalla más grande y brillante, así como un nuevo cargador

La Mi Band 5 inició las “actualizaciones intermedias”. Era mejor que el modelo anterior, la pantalla era de 1,1 pulgadas, reconocía más deportes y la app también mejoraba, pero realmente no era muy diferente de la generación anterior.

Entre las cuatro generaciones vimos un salto tremendo de un año a otro y, con la Mi Band 5, se cortó esta progresión. Era algo lógico, por otra parte, pero por lo menos seguían llegando nuevas funciones como el seguimiento de la salud femenina y, por fin, la carga magnética.

Ya no era necesario sacar la cápsula de la correa para cargar la pulsera (en serio, Xiaomi, no era tan difícil) y eso daba un plus de comodidad.

Xiaomi Mi Band 6 – Estirando la pantalla

Con la Mi Band 6 la pantalla volvió a crecer hasta las 1,56 pulgadas. El panel AMOLED se veía genial, tenía recubrimiento antihuellas y lo cierto es que llamaba muchísimo la atención porque, por fin, llegaba hasta los bordes.

Era solvente, registraba bien el ritmo cardíaco y era suficiente para millones de usuarios. El precio volvió a subir unos cinco euritos (algo que ha sido una constante generación tras generación) y podemos decir que era una buena pulsera. No fue rompedora, pero sí cumplía con lo que se esperaba.

Xiaomi Band 7 – Adios ‘Mi’

Quizás, la que no cumplió tan bien fue la Band 7. Aquí Xiaomi empezó con su política de eliminar el ‘Mi’ de su nombre y esa, así como más monitorización automática (ritmo, SpO2, sueño o estrés), eran las características principales.

La pantalla volvió a crecer un poco hasta las 1,62 pulgadas y el brillo volvió a subir, pero fue una generación que, claramente, empezaba a dejar ver que la fórmula podía haberse agotado. Ya no era el dispositivo barato que fue en un principio (costaba 60 euros de lanzamiento) y no estaba demasiado justificado porque seguía llegando sin GPS ni NFC.

Xiaomi Band 8 – El primer cambio real en el diseño de la cápsula

Xiaomi Band 8

Y, con esas, llegamos a la Xiaomi Band 8. Y sí, volvemos a ver características que nos suenan (sin GPS, resistencia de 5 ATM y pantalla de 1,62 pulgadas), pero tenemos un cambio de diseño muy importante.

Y es que, parece que Xiaomi ya no ve este dispositivo como algo atado al universo deportivo, sino como un complemento y, por eso, ha rediseñado el sistema de correas. Tenemos dos enganches para utilizar correas para la muñeca, pero también accesorios para ponerla en los cordones de la zapatilla y medir la zancada o hasta colgarla del cuello.

Xiaomi Smart Band 8

Esto va en gustos, pero me parece bastante bonita y el marco metálico hace que suba un escalón en cuanto a diseño. Veremos qué opinamos cuando podamos hacer el análisis de esta Xiaomi Band 8, pero lo cierto es que dejando a un lado su vertiente deportiva, tiene muy buena pinta.

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La noticia

De la Xiaomi Mi Band a la Smart Band 8, así evolucionó la pulsera deportiva de referencia

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Xataka Móvil

por
Alejandro Alcolea

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